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Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Miér Dic 14, 2011 8:15 pm

Aquella clase de atenciones no era algo muy común, algo nuevo y a lo que debería acostumbrarse aunque cada vez que sintiese aquello su corazón se acelerase violentamente, el rubio tan solo hacía promesas como cual caballero a su damisela, lamentablemente aquellas historias siempre resultaban con un final trágico esperaba que este no fuera el caso y pudiesen llevar todo a cabo lo planeado, solo esperaba no hacer sufrir mucho al rubio…no tenía la intención de romper su corazón, estaba seguro que si se daban cuenta que el chico no era un príncipe matarían al rubio sin titubear..-Mhn…dime…aa…¿A que te dedicas?-realmente las preguntas estaban pasando a segundo termino, no les prestaba atención ante los sensuales actos, se estaba dejando llevar por el placer que la coherencia se esfuma rápidamente, sus manos danzaban tímidas en la espalda contraria brindando suaves caricias ante el temor de hacer algo de forma incorrecta, no tenía mucha experiencia, tan solo sabía provocar a sus victimas hasta cierto punto, pero no tenía la más mínima idea de como complacer después. Hibari aprovechó un momento para poder llevar sus labios al cuello del mayor viendo el pequeño par de orificios que dejó la noche anterior, se elevó un poco para poder alcanzarlos con sus labios, dejando un pequeño beso sobre las marcas para después lamer lascivo constantemente, jaló un poco más al mayor para sentir su cuerpo sobre el de él y así alcanzar el lóbulo de su oreja el cual mordió suavemente pasando la punta de su lengua por el arco de la oreja, su cuerpo se estremecía cual fina hoja en otoño se sentía nervioso a pesar de que desconocía la razón…-o eso creía- Tal vez el temor a que al otro no le gustara o que este no reaccionaba al igual que todos los demás…podía ser que tuviese otra pareja…y no se podía comparar…seguro un chico o chica mucho mejores que él…no, no tenía que dejarse llevar por eso. Se detuvo un instante sonaba tan sincero ¿Debería creerle?.

No sabía cuantas veces había escuchado lo de la promesa, pero le alegraba saber que su “príncipe” sería completamente fiel a él, aunque no le amara ahora le pertenecía el corazón del joven por lo que le resguardaría más que aun un muy tesoro aunque seguro tiempo atrás ya tuvo dueño, o ¿aun lo tenía?, no era momento de dudar acerca de la fidelidad del rubio, bueno él le había obligado desde un principio así que no podía ahora obligar a que le amara y menos a un chico que no sabe no siquiera cual es su mascota, o a que le teme…el amor no existe…es solo una simple trampa del destino, una muy dolorosa y en la cual casi es imposible escapar “no te enamores”, “no dejes que nadie más te toque”, “al único que puedes amar es a mi”…¿Ahora tenía que cumplir con todo ello?, él no estaba ahí para que lo hiciera…el haría lo que fuese necesario para seguir sus planes, y aunque se enamorara en el proceso…lograría su cometido.

-Si…siento que..que mi cuerpo hierve…-llevó una de sus manos a las sabanas apretándolas con fuerza, moviendo en un suave vaivén sus caderas para tener un mayor contacto con la rodilla de su amante, sus labios se entreabrieron pero sus zafiros terminaron por cerrarse violentamente sonoros y continuos gemidos se escapaban, en sus pensamientos solo se encontraba Dino, el sentir como le tocaba, su grave voz y cálido aliento acariciando su piel. Su cuerpo había reaccionado ante tales estímulos por lo que su miembro ya se encontraba erecto, se sentía apenado pero no quería que parar, ya no podía salir de la trampa que el mismo tendió unos instantes atrás, no sabía hasta que punto podían llegar pero hasta ahora lo estaba disfrutando plenamente-Dino ahn…-el otro estaba siendo demasiado cuidadoso, tal como pensó que sería la primera vez, pero no estaba seguro si lo que sentía era solo atracción o algo más, el no creía en el amor a primera vista pero era como si lo hubiera sentido, quedó prendado de aquel chico..-
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Kyoya Hibari

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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Miér Dic 14, 2011 10:11 pm

Se sentía afortunado y a la vez algo torpe y nervioso, si bien su caricias eran lentas, cuidados y suaves, llenas de sentimientos, no dejaba de tener un deje de nerviosismo, sus manos temblaban y aunque era un temblor apenas perceptible, era algo que no podía evitar, temía mucho llegar a lastimar a su pequeño amante con esas grandes manos que todo lo que tocaban se destruían, se perdían, y temía por el menor y por el mismo. Por que no estaba seguro de estar preparado tanto mentalmente como sentimentalmente para perder alguien más, si eso pasaba, lo más seguro es que esta vez, el dolor y la locura lo consumieran hasta la muerte y eso sería lo mejor que pasaría para el. Decidió dejar aquellos pensamientos de lados, no era bueno tener pensamientos negativos, por lo que decidió ser un poco positivo, sus ojos color avellanadas, miraba cada expresión de placer que el menor mostraba, haciendo que el mismo se sintiera satisfecho, que se excitara lentamente. -Soy... Medico- se estaba perdiendo lentamente, su voz salió ronca y apenas se pudo escuchar, puesto que lo dejo escapar como un débil susurro. Podía sentir, como aquellas manitas se movían por su espalda de forma algo torpe y tímida, cosa que le causaba ternura y al mismo tiempo algo de emoción ¿Sería su primero? Esperaba que si, dejo que hiciera lo que quisiera, puesto su cuerpo también le pertenecía, un gemido de sorpresa abandono sus labios al sentir como el de cabello oscuro se dirigía a su cuello, se estremeció por completo, estaba demasiado sensible, mucho más, demasiado para su gusto, tuvo que hacer un esfuerzo para mantener el equilibrio, pasando sus manos por los costados del cuerpo de su prometido, para no caer por completo sobre el más joven, no quería aplastarlo. -Mnh- gruño de forma placentera al sentir aquella lengua traviesa tomar su lóbulo, se mordió la lengua para no gemir con fuerza, sintiendo como ese fino cuerpo temblaba ¿tenia frió? ¿Miedo? Una de sus manos rodeo suavemente aquella cintura pequeña y lo pego un poco a su cuerpo, tratando de trasmitirle seguridad. Amaba todo de Hibari y no pensaba dejarlo ir con tanta facilidad, aunque una parte de el le decía que si el más joven se enamorara de alguien más, tendría que, pero otra decía que no desistiera, no lo dejaría y si era necesario, lo secuestraría y amarraría a su cama, no importaba como o que, su mente era un desastre en cuestión al menor, puesto deseaba y al mismo tiempo suplicaba por dejarlo ser feliz y tenerlo a su lado...

Miro aquellas orbes color zafiro, le gustaban bastante, las deseaba, suspiro cual enamorado, no importa como, pero cumpliría su palabra, se quedaría con el más pequeño, aun así, descubrieran que era un simple medico, ni muerto dejaría al menor. El le sería fiel, cual perro a su dueño, lo seguiría y lo protegería costara lo que costara...Sus manos empezaron a buscar puntos específicos en ese cuerpo, tentando y acariciando, su mano que ya estaba dentro de aquella camisa, empezó andar de aquí por acá, acariciando su vientre, pasando por su cintura y luego subiendo lentamente hasta su pecho, escuchando las palabras de su pequeño amante, soltó una risa ligeramente divertida pero al mismo tiempo algo grave, con un deje de seducción en ella, acerco sus labios al oído ajeno -Eso se llama Pasión Hibari, Pasión, Lujuria y...- tomo una de las manos que se aferraba a las sabanas y las llevo a sus labios, donde beso la palma y luego los dedos con cuidado -Amor- dejo aquella palma en su pecho durante unos segundos antes de soltarla.

La habitación pronto se lleno de suspiros, gemidos y jadeos por parte de ambos, su rodilla se pegaba más aquella parte sensible de Kyoya, sintiendo la excitación de su amante, su mano dentro de aquella prenda, llego hasta donde se encontraban los pezones del más chico, con uno de sus dedos empezó a dar pequeños círculos de forma superficial, sin llegar a ser demasiado movimiento, tentando al más joven. -Hibari... - no pudo evitar decirlo, su mano libre hizo de lado toda la que pudo de aquella prenda, pero siendo cuidadoso, sus labios bajaron lentamente y se posaron en el cuello, bajando lentamente, siendo cuidadoso, cariñoso, sutil como solo el sabía ser, suspiro de forma algo desesperada, puesto que no era de piedra, su miembro estaba reaccionando, pero no se movía hasta que el menor estuviera satisfecho, su lengua empezó a dejar un pequeño rastro, llegando a sus pequeños pezones, miro de reojo al más joven y sonrió de forma ligeramente traviesa, su rodilla se movió un poco más e hizo más presión, mientras soplaba sobre aquellos botoncitos rosas.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Sáb Dic 17, 2011 1:45 am

Aunque se trataba de un médico, que interesante espécimen, aunque eso no le resultó muy agradable, de tan solo pensar a cuantas personas tocaba, de cuantos chicos el...¿Estaba celoso?..agh, tenía que quitarse eso de la mente si no quería terminar mal-Me. Médico…con… esas manos se...seguro tus pacientes te adoran ngh…-logró replicar mientras sus manos continuaban con las caricias, gemía repetidamente sin despegar su mirada de la contraria sabía que ya no había vuelta atrás, le sonrió apenas haciéndolo de forma amable y encantadora, acarició una de las mejillas contrarias besándolo de forma corta-Dino..sa…¿sabor favorito?- tenía que hacer algo para poder disminuir un poco la tensión de aquel acto, deslizó sus manos en el pecho del rubio delineándolo con las puntas de sus dedos, y así elevar una pierna sobre la cadera del chico para que ambas estuviesen en completo contacto, comenzó un suave vaivén con sus caderas frotándose contra el mayor, el calor en sus cuerpo le obligaba a comportarse así, deseaba que eso nunca acabara, que aquella tonta fantasía permaneciera así, al diablo todo lo demás, no importaba que se hubiese terminado enamorando del rubio, ya aprendería a manejar aquel sentimiento, una vez lo logró ahora podría hacerlo, solo que esta vez tendría que ser mucho más cuidadoso, era galante y educado, igual que un príncipe, además tenía todo el aspecto de uno, solo tendría que aprender unas cosas más sobre la etiqueta pero aquello pasaba a segundo termino por que la mayoría del tiempo cenarían asolas en aquella habitación-Y..yo ah.aa..te..tengo u..una mascota mhn…e..es una pequeña ave…-se ruborizó al decir aquello ya que era uno de sus más intimos secretos, no era común que un chico con una reputación y un carácter tan serio y frío tuviese esa clase de compañía, tenía que aceptar que era adorable y por un momento pudo comprarlo con el rubio que estaba sobre él. Suavizó la mirada aquel pensamiento era demasiado infantil, quizá estar en tanto contacto con Cavallone le había afectado.

Cada vez que sus manos danzaban por su vientre una extraña presión se hacía presente sobre este, como su estuviese conteniendo algo, al escucharle su piel se erizaba, como si reaccionase con todo lo que estuviese relacionado con el médico, buscaría la forma para demostrar aquellos sentimientos sin la necesidad de ser tan meloso, él no era así, no era la clase de chico que decía un te amo al primer beso o primera caricia, no era su estilo además de que no se había enamorado desde hace muchos siglos atrás, Hibari sentía que pronto no aguantaría más, su respiración era entrecortada y así intentó tranquilizarse un poco al escucharle, aunque eso era lo que estaban sintiendo, deseaba al rubio con todo su ser, por lo cual se estaba entregando por completo, le había convencido, tantas palabras de amor y promesas lograron su cometido, el pelinegro había creído cada una de ellas-Dino…yo..te..-se detuvo, no era capas de decirlo aun, para esas cosas realmente se consideraba un cobarde, en ese instante ladeó el rostro completamente sonrojado manteniendo la mano en el pecho contrario, el sentir el palpitar en su tacto y esa mirada tan penetrante en su ser, sentía que el rubio podía ver a través de su alma y este podía percibir por completo lo que pensaba y sentía. Aquella mano la utilizó para llevar la contraria a su propio pecho y que Cavallone sintiese lo mismo que el hace unos momento él pudo percibir, el agitado palpitar, tan solo esperaba no arrepentirse de abrirse por completo a un desconocido, pero se clavó como una afilada daga en su corazón y mente, el juego de seducción finalizo para transformase en uno lleno de pasión y entrega.

No solo eran sentimientos encontrados, no solo era el deseo de que uno le perteneciese al otro, era algo más allá, algo que no podía comprender, el instinto quizá de sentir placer, el deseo de ser amado y ser correspondido a cambio, hace mucho que deseaba tener a alguien a su lado, y por una casualidad le encontró. Mordió levemente su propio labio al percibir como sus pezones se ponían erectos, provocando que ahogara una serie de gemidos “sácalos a la fuerza Cavallone” pensó ya que sin darse cuenta le había regalado más que una sinfonía a el vampiro, pero quería escucharlo a él un poco más; Elevó más sus caderas y que así la fricción se tornase intensa y así ambos miembros se rozarían y el placer aumentaría, o eso era lo que pensaba, se abrazó del cuello contrario llevando sus labios a la oreja del rubio y comenzó a gemir, bajo pero siendo lo más provocador posible-Aahh..Di..Dino…Dino…mhn..-decía entre agudos gemidos cerrando con fuerza sus ojos-
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Sáb Dic 17, 2011 2:14 pm

Miro fijamente a su amante, sonriendo un poco al decirle en lo se trataba su profesión que si bien era pesada, pero nunca se arrepintió de haberla escogido, por que de ea forma podía ayudar a las personas, una más tranquilas que otras, siempre hacia su mejor esfuerzo, siempre estuvo orgulloso de el mismo cada vez que terminaba o ayudaba alguien, pero en ese momento, mirara y escuchar aquel comentario, le sorprendió y le dio un poco de risa, sintiendo como su pecho se bañaba de un calor un tanto especial, acerco su rostro al de cabello oscuro y beso de forma casta sus labios, pero sus manos no se detenían, estas seguían tocando todo lo que tuviera a su alcance, acariciando, tocando, marcando, puesto que aquella piel era tan frágil, que deseaba protegerla. -Puede ser... Pero sabes que- Sus labios subieron hasta su oído, donde una sonrisa cálida aun surcaba su rostro -Estas manos... Son sola tuyas, al igual que mi cuerpo, todo mi ser te pertenece desde ahora- dejo un suave beso en esa parte, se separo apenas y pudo sentir aquella muestra de cariño por parte del más joven, se sintió satisfecho y feliz, por que lentamente le estaba demostrando un poco de afecto, y eso para el era lo justo y necesario, no lo iba a obligar y que mejor que el lo hiciera, como ahora lo hacía, suspiro suavemente, si pudiera sonreír más de seguro lo haría. -... Sabor favorito... No tengo, todo lo dulce me agrada... pero en estos momentos... Tus labios- murmuro, sintiendo esos dedos curiosos pasar por su pecho, parpadeo un tanto al sentir como las caderas del menor se despegaban de su rodilla ¿Ya no deseaba ese tipo de atención? abrió sus labios, pero un gemido profundo salio de ellos en ve de unas cuantas palabras, le había tomado por sorpresa, jadeo, abriendo sus avellanados con sorpresa, no se había esperando ese movimiento, se mordió la lengua para no empezar a gemir al sentir los movimientos y el roce de ambos miembros, trago en seco y tuvo que hacer un esfuerzo para no perder el control de su cuerpo, esta vez sus ojos se iban oscureciendo por el deseo que lo estaba devorando, pero siempre, manteniendo ese brillo amoroso que tanto profanaba su alma lastimada hacia ese ángel de alas negras. -Un...Mhn... Ave... ¿Es igual de hermoso que su dueño?- pregunto, besando sus mejillas rojas, bajando por su mentón y luego tomando sus labios, dando pequeños besos que poco a poco se iban profundizando.

Sus labios bajaron a su cuello y sus manos empezaron a buscar aquella piel, sus dedos acariciaron el vientre con sutileza, para luego subir lentamente hasta su torso y dar pequeños toques y masajes en esa parte, acariciando lentamente sus pezones de forma superficial y al mismo tiempo, sus manos desde adentro, buscaban una forma de hacer un hueco para poder seguir bajando. Deseaba ser uno con el cuerpo de su prometido, lo deseaba verdaderamente, el placer, la lujuria y sentimiento de cariño, de amor que tenía por el más joven nublaba su mente lentamente, pero sabía que no debía hacerlo, sería ir demasiado rápido y tal vez, luego Hibari se arrepentiría de eso, por lo cual, solo llegaría hasta un punto, no culminaría con la unión de ambos cuerpos y almas, puesto que primero, tenía que acunar y llenar de cariño ese cuerpo y corazón, sus labios se detuvieron en su cuello, alejándose de ese lugar, escuchando con atención esas palabras que se quedaron a medias, le miro fijamente, sintiendo como su mano era movida hasta aquel pecho blanco y pudo sentir los latidos desembocados de un corazón, sonrió de forma suave y amorosa, besando sus ojos y sus mejillas -Te amo Hibari, te amo, y te lo diré las veces que quieras- lo dijo sobre sus labios, con un tono ronco pero sutil.

Sus labios se movieron de nuevo, esta vez bajando un poco más hasta su pecho, donde encontró aquellos botoncitos rosas, soplo un poco sobre ellos antes de gemir sutilmente al sentir como ese movimiento de caderas se hacía un poco más "apretado" trago en seco, tratando de relajarse, abrió un poco su boca y tomo entre sus dientes uno de los pezones de su amante, lo mordió sin llegar a lastimarlo y luego succiono con fuerza, saboreando su sabor y esperando que este se pusiera duro, cosa que no paso mucho tiempo para que sucediera, dejo un rastro de besos para pasar al otro y hacer lo mismo, una de sus manos acarició el muslo de su amante y su otra mano empezó a desabotonar su pantalón y bajar la ropa de su amante, dejando ver aquel pedazo de carne excitado, no espero mucho tiempo antes de que su mano tomara el miembro de su pareja y empezara a mover su mano, dando un poco de placer, abandono su pecho, alzo un poco su cabeza -Te amo Hibari- murmuro de nuevo, besando su mejilla, sintiendo como su cuerpo empezaba a llenarse de una capa fina de sudor, soltando gruñidos placenteros.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Lun Dic 19, 2011 1:22 am

Ojala pudiese predicar todo aquello que podría brindarle, no solo riqueza y protección, aguardaría pacientemente el día en que tuviese el valor y pudiese darle todo, el lograr decirle que lo amaba y que prefería renunciar a todo tan solo por estar a su lado pero no tenía que confundir el amor con el deseo, quizá era lo que estaban deseando ahora, tenía que tener mucho cuidado con ello, por ello sus labios no dejaban escapar el tal vez muy deseado “te amo”, se sentía en trance de verdad tenía que descartar el hecho de que fuese un hechizo, tenía que estar seguro de aquello que estaba sintiendo, aquel sentimiento tan poderoso nunca había nacido de esa forma, había sido a primera vista, era puro, no había sido obligado por nada, eso era el verdadero amor, el príncipe de cabellos dorados no era digno de ser un vampiro, el debería ser un ángel, con aquellas hermosas alas blancas que una vez tuvo, solo esperaba que el estuviese a su lado en el momento que muriera, quería poder ver aquel amable rostro una vez más, realmente no quería pensar en ello, pero si fuera su ultima petición esa sería, verle sonreír.

El ver aquel cálido color mantenerse fijo le provocaba tantas cosas que el hecho de cruzar una mirada con el otro le podría decir todo aquello que ahora le mencionaba. Sentía alegría aquella que perdió cuando perdió todo, cuando perdió a aquel chico, cuando su amado padre le abandonó, aquello dolía, dolía que pudiese ser feliz nuevamente y que perdiese todo en un instante-N..no soy tu dueño…n..no podría..-no lo merecía y no sería capaz de aquella gran responsabilidad…aquel no eral momento adecuado para ello. Estrechó fuertemente al rubio sintiendo ganas de llorar como nunca antes, pero tenía que ser fuerte, no tenía que vivir del pasado y que ese chico le viese así sería la gota que derramó el vaso...-La belleza de un ave proviene de la libertad que posee al extender sus hermosas alas eh ir a cualquier sitio..-susurró al oído del chico ya un poco más tranquilo, se separó un momento dejando un beso sobre la frente del mayor-por lo que yo no me puedo aah..co..comparar-acarició aquellos mechones dorados, tenía que ser positivo ante todo ello, ahora tenía a su tan anhelado sol, su helada mirada había adquirido algo más, algo que ni el mismo podía explicar, su pecho era se sentía cálido y reconfortado, pero dolía, como si una profunda herida se estuviese abriendo después de muchos años o quizá esta estaba cerrando.

Se arqueó ligeramente, temblando lentamente, llevó una de sus manos sobre sus labios y así ahogar un sonoro gemido, rápidamente cerró sus piernas, la mano del mayor se encontraba…ahí…no sabía como reaccionar ante eso, no sería lastimado de eso estaba completamente seguro, pero la incertidumbre no le permitía desenvolverse como él deseaba, quizá con el tiempo lograría tener un mejor desempeño en aquel acto tan intimo, todo había sucedido tan rápido que por ello aún no le tenía la suficiente confianza como para dejarse llevar por completo, si legaban a contraer matrimonio, seguro aquello sería más que especial para ambos, si lo que realmente era amor…tenía una idea, le llevaría a vivir consigo una vez que tuvieran aquella pequeña fiesta que se celebraría esa noche, en su apartamento podrían vivir sin la tensión de la boda y de esos sujetos tan despreciables, así ambos podrían poner sus sentimientos en orden aunque un cierto temor le intrigaba, y si…realmente el rubio solo sentía una simple atracción, deseo y no amor como tanto le había dicho…no importaba, solo así podrían estar a solas y nadie más se interpondría en su camino. Hibari le besó con pasión introduciendo su suave lengua dentro de la boca contraría y así comenzar un lento juego de esas, intentando siempre llevar el control del beso..

-Ahn..mm.aa..Dino…de..detente-cortó un poco agresivo el beso, la pena había invadido su mente, se sintió más tímido que nunca-n..no me veas así-su cuerpo actuaba al contrario de sus palabras, este aclamaba por más caricias, más atenciones brindadas por el doctor, además que no quería ser el único que disfrutara de esa forma, no quería ser tan pasivo pero al ser su primer encuentro con –A..amor..hazme comprender aquella palabra-dijo entre sutiles gemidos llevando su mano sobre la contraria marcando un paso más lento en aquel sensual movimiento, mientras con la diestra delineaba cuidadosamente el perfecto rostro del vampiro, sus suspiros acariciaban los labios contrarios, los cuales tomaba repetidamente sintiendo una gran presión sobre su vientre bajo, no quería llegar, no aún-Há…hagámoslo juntos…-mordió su labio inferior para lamer algunas de las finas gotas que se deslizaban por el cuello de su amate esperando a que este accediera.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Lun Dic 19, 2011 6:42 pm

Sonrió ante aquel comentario, cierto, el menor no era su dueño, eso hubiera dicho si fuera cierto, pero era mentira, desde el momento que le miro, desde el momento que pudo tocarle, y al mismo tiempo que se besaron, todo lo que fue de el alguna vez, ahora le pertenecía a Hibari, en cuerpo y alma... Deseaba dejar de lado el pasado, aquel que tanto daño hacía, donde las noches se había pasado lamentándose, preguntándose por que no pudo hacer más, nublando su mente y corazón con lagrimas que no podía derramar libremente, donde el dolor era el único que tenía permiso de entrar, y algunas veces aunque eran rara la vez, pequeños rayos de felicidad nublaban su ser, aunque luego se sentía más vació que nunca, deseaba que esta vez no fuera así, deseaba con todas sus fuerzas que el pequeño ángel que estaba entre sus brazos le ayudara a recordar la felicidad y que el pudiera dar de la misma forma que recibía aquella felicidad. -En adelante, lo eres Hibari, eres dueño de mi corazón... puedes hacer todo lo que quieras conmigo- susurro suavemente, besando su mejilla de forma tranquila y tierna. Sintió como era estrechado en esos brazos tan frágiles y frunció en ceño al escuchar aquellas palabras, podía comprender eso, que era la infelicidad de estar encerrado en una jaula de cristal, aquella que te engañaba, que te podía decir que saliera y luego te estrellabas duramente con la fría superficie, era tan cruel -Te ayudare... Te ayudare a que puedas extender tus alas, tratare de que seas libre- murmuro decidió aun si eso le costaba la vida, quería ver una sonrisa en esos labios tan tiernos. Dejo que su cabello fuera acariciado, gustaba de esos pequeños mimos por parte de su amante.

Sonrió de forma cariñosa y tierna al ver aquella reacción del cuerpo de su amante, estaba nervioso y eso lo podía ver claramente, por aquella acción tan simple, no sabía si estaba asustado o nervioso, su otra mano viajo hasta la rodilla del menor y empezó abrirla lentamente, moviendo hacía un lado para tener un mejor acceso -Relájate Hibari, no te lastimare- beso sus mejillas, su cuello y se detuvo en sus labios, buscando un poco más de acceso, moviendo más su rodilla, hasta que pudo mover su mano con mayor precisión, beso su cuello suavemente, acomodándose entre las piernas del menor para que este no tuviera la oportunidad de cerraras las de nuevo. Los movimientos de su mano se volvieron cada vez más rápidos, más placenteros, jadeo sorprendido al sentir aquel beso, tardo algunos segundos en reaccionar pero cuando lo hizo, empezó a cooperar con aquel beso, ambas lenguas buscaban tener el dominio de aquel beso, danzando juntas.

Gruño cuando el menor se separo, estaba jadeante, algo desesperante, le miro de forma interrogativa al escuchar esas palabras ¿Estaba asustado? ¿Lo lastimaba? ¿Se arrepentía? -¿Que pasa?- Pregunto con voz ronca y llena de placer, necesitaba saber que tenía, se sorprendió al escuchar aquella respuesta y abrió un poco más los ojos, levantando una ceja, soltando una risa suave y ligeramente divertida -¿Que no te vea como Hibari? ¿Con Amor? o ¿Con pasión?- pregunto con un aire seductor, y de nuevo se sorprendió, el menor al parecer estaba confundido y deseaba sentir un poco más de cariño, pero no físico, si no sentimental, de aquella que abrigaba el corazón y el alma, asintió -Te haré sentir amado, lo prometo- beso de forma casta aquellos labios rojos por tantos besos. Pudo sentir como el menor marcaba el paso y le miro fijamente, sus ojos demostraban la excitación del momento, cuanto lo quería y lo deseaba, trago con fuerza al escuchar aquellas palabras y asintió lentamente de forma torpe y algo ansiosa... -Bien.. entonces los dos- dijo suavemente, mientras se levantaba un poco, suficiente para desabrochar sus pantalones y bajarlos, para sacar de aquella prisión de tela su miembro palpitante, gimió gustoso al verse libre y lentamente fue descendiendo, acerco sus labios al oído de su pequeño prometido -Relájate... - Acerco su miembro y lo puso en contacto al de Hibari, tomando ambos con su mano y empezó a moverse, imitando las envestidas, masturbado con su mano ambos miembros, ambos miembros se frotaban, jadeo y gimió alto al sentir el placer recorrer su cuerpo...
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Mar Dic 20, 2011 10:04 pm

No sabía si aquellas palabras provocaban una enorme dicha o una enorme tristeza, una vez no pudo cuidar todo aquel amor que le habían brindado y ahora esto, no tenía que cerrarse, seguro era una nueva oportunidad que le brindaba el destino, le regaló una leve sonrisa asintiendo, si era su dueño comenzaría por no rechazarle, él no lo hizo a pesar de que sus planes resultaran ser más que egoístas, realmente aquel chico le había regalado su vida. Ser libre no era algo que fuese tan sencillo, y más con la presión de tener a todos esos sujetos detrás, pero una escapada no les haría nada mal, además el prometió cuidarle, ¿Por qué desconfiar de él?, continuó con aquel abrazo sin apartarse, podía percibir ambos latidos sincronizados como la noche anterior en la que durmió con aquella dulce melodía, cerró sus orbes mientras deshacía lentamente el abrazo y se acomodaba nuevamente en las suaves sabanas, llevó un par de dedos a sus propios labios, besándolos para luego llevarlos a los contrarios..-Gracias-murmuró acariciando los suaves labios de su amante con cautela para luego delinearlos con su propia lengua, estaba siendo un tanto atrevido pero no importaba, por un momento había dejado las labores atrás, por un instante estaba con una persona que no tenía interés en riquezas y poder, de hecho le alegraba que no supiese ni siquiera quien era.

E...eso intento Cavallone…-mencionó algo serio pero sin dejar de jadear, quizá así podría ocultar lo que sentía, tenía que aparentar que todo se encontraba perfectamente bien y tenía la experiencia necesaria en la intimidad, acarició los hombros del doctor descendiendo hasta los brazos en donde curioso acarició con las puntas de sus dedos aquellos tatuajes, eran hermosos, por lo menos tenían un significado más profundo que el que se encontraba en su propia espalda. La mayoría del tiempo siempre intentó estar a la defensiva, era una alternativa para protegerse de las muestras de afecto, pero no funcionó con el torpe rubio, seguro eso era lo que le atraía más, podría asegurar que solo era una mala jugada del destino, pero tenía el firme propósito de volver a sentirse feliz, la esperanza es lo ultimo que se pierde según lo que los mayores una vez le dijeron, por que en cuanto a la Fe…esa la perdió mucho tiempo atrás.

-De ambas formas Cavallone...-frunció el ceño sin dejar de verle fijamente, haciendo una clase de puchero por la forma tan amable en la que siempre decía las cosas, ya no caería más en su arte de seducción, no por el momento-E..en serio aah..lo intento…uhn.. Di..Dino…-el ojizafiro llevó una de sus manos sobre las sabanas apretándolas con fuerza, estaba muy excitado y su cuerpo no podría soportarlo más, sin duda el miembro contrario era mayor, lo que le hizo estremecer, por un momento pensó en la ocasión que llegasen a algo más, su rostro se tornó completamente rojo, se estaba derritiendo por todo el placer que bañaba ambos cuerpos. Ahora su mano acariciaba ambos miembros siguiendo el ritmo impuesto sin embargo llevó nuevamente ambas manos a los hombros del mayor y así tomarlos como apoyo, la forma en la que se estaban friccionando no era lo que esperaba, era como si el rubio estuviese en su interior, ocultó su rostro en el cuello contrario gimiendo con desesperación, estaba temblando se sentía tan sensible tan vulnerable, el tener al mayor entre sus piernas le impedía cerrarlas por lo que las llevó a las caderas del rubio, intentando no dejar de aferrarse a él, quería estar por completo a su lado, no quería soltarle pero tenía que actuar de otra forma al estar frente a la sociedad, frente a su pueblo, y si el emperador se daba cuenta de la farsa que estaban planeando, no solo el imperio si no amabas vidas estarían en peligro…

-N…no podré aguantar mucho más aah..-gimió de forma sonora sintiendo una fuerte punzada en el abdomen, el presemen se hacía presente sentía como lubricaba su piel y seguro la contraria también, las contracciones se hacían continuas aquella extraña sensación..-Di..Dino…n..no puedo más ya no..-quería esperar y llegar al mismo tiempo que el rubio, solo esperaba que si pudiese lograrlo, solo un poco más, un poco más…-E...enséñame aahh…amarte...¡solo a ti!-abrió un poco más sus zafiros sorprendido por lo que había dicho, no se arrepentía, maldición ese rubio se había clavado tan rápido que no pudo percatarse del momento en el que cayó en sus redes, quería permanecer entre sus brazos-

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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Miér Dic 21, 2011 6:58 pm

No podía evitar maravillarse con cada acción que el otro hacía, era como un imán para sus ojos, desde el primer momento que le miro quedo maravillado, cautivado por todo su ser, por aquella aura, por aquellos ojos, por su cabello, por su cuerpo, y por esa razón quería conocer su corazón y en ese momento se dio cuenta que era como un pequeño niño que el se encargaría de cuidar, proteger y amar con todo su ser. Sentir aquellos brazos rodear su cuerpo era más que suficiente para hacerle sentir bien, correspondió el gesto con delicadeza, sintiendo como su corazón se acompasaba al ajeno, suspirando y besando sus mejillas con ternura. Dejo que se separara un poco y de repente sintió unos dedos sobre sus labios, ladeo un poco su cabeza y se sonrojo al ver aquella adorable y hermosa expresión en el rostro ajeno, sintiendo un escalofrió por todo su cuerpo cuando aquellos dedos suaves acariciaron sus labios, gruño satisfecho, agradecido y ligeramente gustoso cuando su lengua sustituyo aquellos dedos delicados, sonrió de medio lado, su amante podía llegar a ser tan sensual como lo deseara... Solo fueron algunos segundos antes de volver a darle placer a su joven amante, sonriendo, susurrando palabras dulces, promesas que estaba dispuesto a cumplir.

Soltó una suave risa entre dientes al ver la reacción y escuchar apenas el susurro que dejo escapar, al parecer quería aparentar algo, pero no sabía que, se estremeció de nuevo, aquellas caricias aunque suaves y leves que el menor le daba, era suficientes para que su cuerpo reaccionara, era el único que podía hacer eso, no sabía que haría si en algún lugar publico, esas manos dieran una simple caricia inocente, su cuerpo iba a reaccionar sin duda, así que tendría que hacer un gran esfuerzo para que no lo hiciera de más. Jadeo un poco, escuchando las palabras de su prometido, sonriendo de medio lado -Es algo que no puedo evitar Hibari- Murmuro sobre sus labios, besándolos, cortos besos, tiernos y llenos de sentimientos, sus manos empezaron a moverse, esta vez, acariciando ambos miembros, puesto que ya había sacado al suyo de aquella prisión de tela, jadeo y gruño, sintiendo como poco a poco su cuerpo se cubría con una capa de sudor -No pienses... Solo siente- sabía que tal vez el menor no podía hacerlo por que le estaba dando muchas vueltas al asunto, gruño, apretando la mandíbula al sentir aquellas corrientes de placer por toda su espina dorsal.

Sus orbes no se despegaban del rostro de su pareja, podía ver cada una de sus expresiones, el color que le bañaba, esos ojos bañados por el placer, todo le era simplemente hermoso, aumento un poco más la velocidad de la masturbación, sintiendo como el menor se apoyaba en sus hombros, gruño y jadeo fuerte al sentir como su rostro se ocultaba entre su cuello y hombro y como aquella piernas finas y hermosas rodeaban su cintura, hacía un esfuerzo para no dejar salir por completo sus gemidos, puesto que adoraba escuchar los de su amante. Cerro sus ojos sintiendo un calor intenso en su vientre, sintiendo como poco a poco su cuerpo se tensaba, estaba casi por culminar, por lo que su mano de nuevo aumento si era posible las caricias de ambos miembros, moviendo sus caderas hacia adelante, imitando así unas ligeras embestidas. -Yo... Estoy en mi límite- gruño en su oído, mordiendo su lóbulo, su mano seguía los movimientos al igual que sus caderas, sus labios bajaban hasta su cuello donde beso a su gusto y abrió sus ojos con sorpresa al escuchar ese grito, gimió alto al momento que se corría entre ambos vientres, ese ultimo lo tomo por sorpresa e hizo que su corazón se agitara con fuerza, esta feliz, sonrió alegre, asintiendo, tomando con su mano libre la mejilla de su amante y lo acerco a sus labios -Te enseñare... Que es ser amado... y te enseñare como amarme... Hibari- susurro, haciendo que ambos alientos se mezclaran, tomando después sus labios, en un beso tierno y calmo, amoroso, lleno de sentimientos fuertes... Dejando que ambos corazones volvieran a su ritmo normal, único, un ritmo que solo dos corazones conocían.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Vie Dic 23, 2011 2:25 am

Sentir, eso es lo que quería lograr tras estar con el rubio, intentar mantener a alguien a su lado y que este permaneciera a su lado sin importar lo que sucediera, sin importar lo que estuviese en medio, nadie los podría separar, eso era lo que deseaba el pelinegro, pero a pesar de su inmortalidad había un alguien que podía separarlos, no temía al parlamento, no temía ni al mismísimo señor del infierno, temía a aquella persona que tenía más poder que él en aquel sitio aunque no lo pareciese, aquel sujeto que tenía su vida en sus manos, pero aquel secreto aun tenía que permanecer guardado, ambos tenían que mantenerse ocultos por un tiempo, no es que le incomodara la presencia de Cavallone, tenía que protegerlo al igual que él lo haría con su persona, su más preciada persona, el chico de cabellos dorados, sus brazos le acobijaban, el calor de sus brazos era similar al que sentía bajo los rayos del sol. El ojizafiro movía sus caderas al compás impuesto gimiendo dándole a entender a su amante que la pena había finalizado, y que por fin se estaba entregando a él, Hibari se relajó y se dejó llevar como “había ordenado el doctor”, obviamente sabía sobre la fisiología humana y la mejor opción era hacerle caso(solo en ese instante). ¿Como se sentiría el ser uno mismo con la persona que amas?, esperaba que en su vida ahora solo fuera él, obtendría su atención a como de lugar, aunque ya la tenía, un poco de inseguridad presionaba su pecho, por el hecho de que este se fijase en alguien más, después de todo, ahora a las fiestas tan pomposas a las que asistirían como prometidos abrían muchos chicos hermosos, además de chicas que eran dignas de poseer sangre noble, como en un principio el creyó que el hermoso chico con ojos de sol se trataba de un príncipe, estaba seguro que muchos caerían rendidos a sus pies. Los celos no eran algo que hubiese sentido con anterioridad, ya que en el cielo aquellas decisiones tan profundas como lo era el amor, eran más que respetadas por sus semejantes, Dios mencionó en uno de sus mandamientos “no desearas al hombre ni a la mujer de tu prójimo” y bueno aquellas leyes no se hicieron para romperse y menos por un ser tan puro y celestial como lo era el menor.

Tras aquella confesión no pudo evitar llegar a la cima del clímax, las caricias de su rubio amante, sus finos dientes acariciar su piel al igual que sus dulces labios, todo había detonado la bomba que desató aquel sentir, se arqueó ligeramente estremeciéndose y viniéndose en abundancia, después de soltar un sonoro gemido. No se podía esperar más ya que aquella había sido su primera vez, el cálido liquido había manchado ambos vientres mezclándose con el contrario-Dino…yo…te…- agitado intentó nuevamente pero no pudo expresarlo, se sentía un poco mal al no lograr decir aquella tan sencilla palabra. Su pecho demostraba sin pudor todo el placer que había sentido. La frustración no duró mucho, ya que Hibari al abrir sus labios para poder controlar su respiración, fue sorprendido nuevamente ante aquel hermoso beso el cual no dudo en corresponder delicadamente. Una vez que cortaron aquel beso curioso llevó una de sus manos hasta tomar un poco de aquel producto de placer entre ambos dedos, lo observó unos instantes para luego fijar una interrogativa mirada al rubio, cerró un momento los ojos mientras en sus labios una ladina sonrisa se dibujaba sobre estos; llevó ambos dedos a estos así dando una larga lamida, ahora clavando su mirada un tanto lasciva en aquellos hermosos ojos miel, era divertido salirse con la suya después de todo. Dejó un corto beso sobre los labios contrarios para relamerse una vez que se separó ligeramente-Por la noche nos mudaremos a mi departamento-mencionó una vez que su respiración volvió a la normalidad-una vez que nos dejen a “solas”, quiero que me lleves a eso que llaman citas…-no lo pidió como un favor, si no lo mencionó como si se tratara de una orden, ahora que el rubio estaba a su lado tenía más curiosidad de conocer el mundo de los plebeyos, aquel en donde no había lujos ni nada similar, solo personas comunes, en donde nadie le reconocería (o eso esperaba).
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Vie Dic 23, 2011 9:29 pm

Dejarse llevar por las emociones y sensaciones, dejar que esta vez el corazón tomara las decisiones que fuera quien pensara y no dejar que la mente se metiera tanto en el asunto, porque lo único que se obtendría así sería confusión y con ello dolor, y lo que quería era que el menor no sufriera tanto en esa etapa... Más sin embargo, se había dado cuenta de que tenía que ser cuidado con lo que hacía y decía en voz alta, por que si se descubría que el no era lo que había dicho, se meterían en problemas, y no era que le temiera a la muerte, por supuesto que no, le daba igual, lo que en verdad temía, era que el menor tuviera problemas graves con alguien de por allí, temía que le lastimaran, que le hirieran y si tuviera que escoger entre la felicidad de Hibari y su vida, prefería mil veces la felicidad de su ángel de ojos zafiro, lo protegería de todo, de cualquier cosa, no importaba el costo. Con el tiempo, pudo sentir como el cuerpo bajo de el empezaba a cooperar junto al suyo, al parecer ya se estaba dejando llevar por las sensaciones que empezaban a surgir, sus labios no se podía estar quietas, viajaban de aquí allá, besando su cuello, sus mejillas, su mentón y sus labios... Más sin embargo, siendo sincero y pensando en la fiesta, se sentía nervioso y ligeramente ansioso, por que sabía que podía haber cualquier cosa ¿Y si alguien más posaba sus ojos en su bello ángel? Sabía que podría ahuyentarlo, el problema sería ¿Que pasaba su Hibari se enamoraba de ese ser? ¿Lo dejaría ir así como así? Lo dudaba, pero si era la felicidad de su ahora amante ¿Que podía hacer? Gruño, mordiendo de forma inconsciente el hombro de su compañero, dejando una marca roja que se dedico a repasar con su lengua.

No duraron mucho tiempo, tal vez por que estaban limitando o quizás estaban demasiado ansiosos o por el simple hecho de que era la primera vez de ambos estando juntos, jadeo ligeramente, sintiendo los espasmos placenteros que su cuerpo tenía después de haber llegado al orgasmo. Podía escuchar los jadeos y pequeños gemidos que los labios ajenos dejaban salir, haciendo que se estremeciera de igual forma, sintiendo como en su vientre, ambos líquidos se mezclaban y se frotaban, sonrió estaba realmente complacido, miro fijamente al chico, esperando que terminara la frase, pero parecía difícil, sonrió de forma cálida besando la comisura de sus labios -Te amo Hibari- para el, era más fácil decir como se sentía, tal vez por que era un tanto más abierto. Después de aquella confesión volvió a tomar los labios de su prometido de una forma suave y tierna, sin mucho movimiento, apoyándose con sus manos a los lados de la cabeza del pelinegro, una de estas tenía mezcladas ambas esencias, que luego se dedicaría a limpiar. El beso no duro mucho, se separo de el lentamente, al momento que se movía, recostándose a su lado, pero sus orbes no se despegaban del cuerpo ajeno, era como un imán, uno poderoso y hermoso, sintió como sus mejillas se sonrojaron al ver esa expresión traviesa, el menor sabía como tocar puntos sensibles en el, cosa que le ponían nervioso, dejo que le besara, que mejor que ser mimado por esos labios color cereza -¿Eh? ¿Tienes un departamento? Pensé que aquí vivías- dijo, ladeando un poco su cabeza, tomando asiento en la cama y levantando su mano, donde podía ver la esencia de ambas mezcladas, saco su lengua y cual felino, empezó a limpiar, tenía curiosidad de saber que sabor tenía -¿Quieres una cita? ¡Bien! Te llevare a una!- Dijo emocionado, mientras sus orbes brillaban de emoción, después de algunos segundos más, se levanto y camino hasta el baño -Tomare una ducha rápida- aviso, sonriendo de forma infantil antes de encerrarse de forma alegre en el baño, había tenido un buen despertar.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Sáb Dic 24, 2011 2:10 am

Había quedado agotado, a pesar de que no hubiese sido un acto más complejo, los pensamientos habían ido más allá, tenía que calmarse, y enfocarse en lo que un principio planeó, ahora que estaba seguro que sentía algo por el doctor le tenía que dar un ligero giro a su situación, primero tenía que hablar con su fiel mayordomo y explicarle lo que sucedía, él le podría guiar con aquel asunto del amor y darle buenos consejos, además podría corregirle si se equivocaba en su comportamiento hacia el rubio; si le lastimaba, como lograr no hacerlo y ser amable y respetuoso, demostrar libremente sus sentimientos sin temor a reprimirlos,¡ahh! Deberían de escribir un libro en donde mencionaran todo eso. A pesar de que él acto hubiese terminado el ojiazul continuaba con las cortas caricias, delineando la marcada musculatura de su prometido, apuesto, muy apuesto, el príncipe que toda princesa quisiera tener en cuentos de hadas, solo que él ya era un rey…y nunca creyó en los ridículos cuentos de hadas, aquel encuentro solo había sido parte de su destino y haría todo a como de lugar para que este cambiara si tuviese que hacer algo que lo lastimara.

Le estrechó una vez más cuando este volvió a decir que le amaba, bueno al parecer le entendía, se sentía agradecido al ver que podía comprenderle para así dejar que se recostase a su lado, de inmediato se acercó al cuerpo contrario permaneciendo ahí unos instantes, aun tenía muchas cosas que decirle, como comportarse a la mesa, como expresarse, la gallardía tenía que predominar, y no tenía que ser amable con nadie más ya que esto podría demostrar debilidad de su parte, sería difícil volver al chico en alguien altanero pero solo tendría que actuar un par de horas aquella noche y así poder vivir en una intimidad más plena. sonrió ladino al ver que este hacía lo mismo, no podía negar que sabía muy bien, la esencia de Cavallone y la de él…tuvo una gran curiosidad nunca había probado algo similar, pero no le había desagradado, dejó un corto beso sobre la mejilla del rubio, aprovechando su momentánea distracción-Tengo uno, pero solo me quedó ahí cuando tengo negocios importantes en la ciudad, me gusta estar ahí, me siento muy a gusto estando en aquel sitio, no hay nadie que me imponga a donde ir, que tengo que hacer, aunque sean un par de días, no pudo evitar disfrutar aquella privacidad-Se incorporó jalando un poco más las sabanas y cubrir su parte inferior, para que permanecer desnudo frente al rubio aun le causaba un poco de pena, sonriendo apenas ante la emoción de su amante, parecía un niño pequeño, uno al cual le emocionaba ir al parque o jugar con una simple pelota-Espero que me sorprendas-advirtió mientras le veía levantarse rápidamente, llevó sus piernas contra su pecho y así recargar su mejilla sobre sus rodillas sin perderle de vista, también tendría que darse una ducha, ya que bueno, no estaba en las mejores condiciones como para salir de la habitación, pero esperaría a que el mayor terminara, no deseaba interrumpir más en su privacidad, había sido demasiado por aquel día. Una vez que el otro estaba en el baño se levantó estirándose algo perezoso cubriendo su cuerpo con la sabana, se dirigió al armario sacando un par de batas delgadas de estilo japonés una de ellas de color negro, decorada con hermosas aves con plumajes rojizos y una con una tonalidad blanca tan pulcra como la misma nieve pero esta llevaba aves de un tono azul a su vez sacó un pequeño antifaz blanco con detalles dorados, esa era una de las cosas que más le molestaban, ocultar aun su apariencia, que más daba, por lo menos el rubio le había apreciado completamente. Volvió a la cama sentándose en la orilla esperando a que este no tardara mucho, después de todo aquel sería un día muy largo.


Spoiler:
Mi Querido Pollito Zombie, te deseo una ¡Feliz Noche Buena y una muy Feliz Navidad!(Por si no te llego a ver) Very Happy que santa te traiga muchas cosas lindas~ como tu Hibari(Yo ya pedí a mi Dino)¡Que te la pases super bien! y come muchas cosas ricas~ ohh si xDDD aprovecha jujuju Very Happy
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Lun Dic 26, 2011 6:36 pm

Tenía que decir que estaba satisfecho, algo que le sorprendió, puesto que generalmente, no quedaba así hasta terminar el acto, aunque esta vez fue diferente, en todo los sentidos, cosa que le agradaba y hacía que ese calor especial además de su pecho, recorriera cada fibra de su ser, como si estuviera en las venas, en su sangre, si hubiera estado solo, hubiera soltado una carcajada como colegiala enamorada y verse en esa escena le daba algo de gracia, una de sus manos empezó a dar suaves caricias en su mejilla y a jugar con sus cabellos azabaches, sintiendo lo suave que eran, sintiendo al mismo tiempo, como aquellos dedos pequeños y suaves acariciaban su pecho, haciendo que le dieran escalofríos que le hacían suspirar, las cosquillas que le daban, eran en si agradables. En ese momento se dio cuenta de que estaba como en una especie de cuento de hadas, el era el caballero encantado y había encontrado a su "Príncipe de ojos zafiro" soltó una suave risa, puesto que nunca pensó que pudiera ser tan infantil, se encontraba ligeramente cansado y con ganas de seguir durmiendo pero claro, no podía hacerlo, puesto que tendrían un día bastante largo y cansado por delante.

Miro fijamente a su pequeño, murmurando algo, el se adelanto, diciendo cuanto lo amaba, no pensaba obligarlo a que le digiera que lo amaba, al amor nunca se le forzaba, con el tiempo, el más joven aprendería a como expresarse más libremente. Beso sus cabellos, bajo por su frente y a sus mejillas, de repente se dio cuenta de que una de sus manos seguía cubierta de los fluidos de ambos y no espero mucho para llevarlo a sus labios, como un niño descubriendo nuevos sabores, parpadeo algunas veces, tenía un toque dulce y amargo, combinación extraña, pero sabía bien, no podía quejarse, su lengua pasaba con cuidado por su mano, como un felino que se estaba aseándose, el beso en su mejilla le tomo desprevenido, pero al mismo tiempo le hizo soltar una sonrisa ligeramente juguetona. Escucho la respuesta a su pregunta, quedándose en silencio -Ya veo... Yo solo tengo una pequeña casa y junto a ella se encuentra la clínica, se podría decir que es una sola.- al decir aquello se levanto lentamente, estirando su cuerpo, observando como el menor se cubría con las sabanas, era tan adorable y de repente dijo algo que le tomo por la guardia baja, pero le hizo emocionarse ¡Eso! ¡Eso era lo que necesitaba! Llevar al menor a una cita normal, donde solo podrían estar ellos dos, una sonrisa de oreja a oreja se pinto en sus labios -No te preocupes... Veré que sea de tu agrado- dijo en voz alta emocionado, para luego dirigirse al baño, tenía que ducharse rápido...

Apenas entro y cerro la puerta detrás de el, se desvistió por completo, dejando su ropa en el cesto que se encontraba por allí dentro y se acerco a la regadera, abrió una de las llaves y dio un salto, sintiendo como su piel se erizaba por el agua fría, bufo bajito, para luego sentir como esta cambiaba de temperatura -Esta mejor- murmuro casi como un ronroneo, disfrutando un poco de aquella agua caliente, poco después empezó a enjuagarse, lavando bien su cabello rubio, cerrando los ojos, pensando en lo que sería la cita perfecta para el pelinegro... ¿Como empezarla? Tal vez ¿Con un paseo al parque? eso estaría bien para empezar... O ¿Y si lo llevaba al cine? No, no eso sería después de la cena, porque pensaba llevarlo a cenar, entones... ¿La playa? Eso sonaba bien, pero tenía que extenderlo más... suspiro, estaba nervioso...

Pasaron cerca de 15 minutos antes de que cerrara la llave y saliera del lugar, tomo dos toallas, una para enredarse en su cintura y la otra en sus hombros, esta se extendió hasta su cabello, donde empezó a secarlo, dejando así a la vista sus músculos formados, los tatuajes y así algunas heridas, salió del baño, suspirando de forma relajada -Eso era lo que me hacía falta- dijo animado, sonriendo, mirando a Hibari, ladeando la cabeza -Por cierto ¿Que me pondré? mi ropa no esta en condiciones- dijo, sonriendo de forma abierta y algo tímida.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Jue Dic 29, 2011 2:32 am

Disfrutaba de cada una de las caricias brindadas por el médico, ya le preguntaría después que tanto sabía de la anatomía humana, seguro pensaría que le estaba seduciendo pero, seguro era interesante saber un poco sobre el arte de la medicina, el saber como curar cosas especificas, y luego cosas inimaginable, para ello se tenía que tener mucha experiencia y practica, podía jurar que había atendido enfermos de toda clase de gravedad, pero eso lo haría más adelante, una vez que ya nadie les molestara, y bueno que tuvieran la suficiente privacidad para hablar de lo que quisiesen. El ojizafiro casi ronroneaba, quería hacer lo mismo, hacerle sentir como se sentía en aquellos momentos, su dedo índice jugueteaba en el fuerte pecho de su prometido, deteniéndose unos momentos en alguna herida que encontraba de pronto, y no se diga de aquellas marcas que delimitaban su atlético cuerpo…¿Por qué pensaba así?, ¡diablos no era una chica!, tenía que grabar eso en su mente, no deseaba usar faldas y largos vestidos en un futuro, eso sería muy muy…se detuvo para reposar su mano y parar con las caricias acomodando su cabeza sobre el pecho de su amante y quedarse ahí solo unos instantes, volviendo a disfrutar esa calidez que solo ahí había podido encontrar.

-Una vez que volvamos quiero que me muestres tu clínica, pero primero necesito que aquellos sujetos me tengan la suficiente confianza para pasear de una forma más libre, así que espero que no te extrañe tener algunos guardaespaldas rondar por donde estemos-El pelinegro se acercó grácilmente al oído del rubio dejando una pequeña lamida-pero es muy fácil escapar de ellos, por lo que tienes que estar muy atento.-permitió que el rubio tomara su ducha ya todo estaba listo para cuando este saliera, mientras el menor le espero un tanto ansioso recostado en la cama, jugueteando con sus pies y de vez en cuando tocando aquellas partes en donde el mayor había dejado marca(de eso estaba seguro), su mirada permanecía fija al techo pero en sus mejillas se notaba lo que estaba sintiendo en aquel momento, aquellas marcas, aquello que le había hecho sentir…¿Le había marcado como su propiedad?..-Je..Cavallone…no tienes remedio-musito para si mismo mientras volvía a relajarse, suspiraba profundamente como una tonta chica enamorada, pero, no, tenía que calmarse, si eso, y esperar a que el otro saliera. Así nuevamente el chico le salvaba de caer en tontos y vergonzosos pensamientos levantándose rápidamente sin verle fijamente ya que estaba seguro que si le veía fijamente no podría despegar su mirada nuevamente- Puedes usar el conjunto blanco que deje sobre el sillón, espérame un momento que yo también tomaré una ducha-no esperó respuesta del rubio metiéndose rápidamente al cuarto de baño en donde se despojó de sus ropas y de inmediato se acercó al espejo observando aquella marcas rojizas decorar su cuello, llevó un par de dedos sobre una delineándola, hizo un puchero dándose media vuelta entrando algo molesto a la ducha, no le había dado permiso de ello, pero, se sentía tan cambiante, no sabía que era lo que quería cuando se trataba de Cavallone. Negó rápidamente y así tomar un corto baño, solo lo esencial pero con agua un tanto fría, tenía que despejarse y así realizar todas sus labores como normalmente lo hacía, con aquel porte, esa mirada fría y sin sentimientos de por medio. No tardó mucho por lo que salió cubierto de la misma forma que el rubio. Se deshizo de la toalla que cubría su parte baja sentándose sobre la cama-Ven aquí-le ordenó al rubio mientras secaba sus largas piernas cuidadosamente, tenía ganas de hacer algo, bastante infantil de su parte pero no se quedaría con las ganas, tenía que aprovechar que el rubio continuaba mojado. Suspiró pesadamente aun tenían que ir con aquel mayordomo, la ventaja era que aun tenían el suficiente tiempo como para aclarar un par de cosas y quizá indagar un poco más sobre sus gustos y bueno no podía faltar las reglas de etiqueta, aunque no harían mucho uso de estas, solo en la presentación y en el baile. Sus azabaches cabellos se pegaban a su rostro por lo húmedos que continuaban, y al ser un vampiro no moriría de alguna enfermedad grave eso estaba seguro. Elevó la mirada para buscar al rubio esperando a que este fuera a su lado.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Vie Dic 30, 2011 4:47 pm

Sus manos se movían por el rostro y cabello de su amante, puesto que gustaba de darle caricias reconfortantes, además si bajaba sus manos sabría que no se detendría y volvería hacer lo que minutos atrás acaban de hacer, suspiro, besando de vez en cuando los cabellos azabaches, sintiendo las caricias que su prometido le daba en el pecho, le daban escalofríos y algunas veces, una risita divertida salía de sus labios, puesto que hacían un poco de cosquillas. Suspiro, estaba satisfecho, y sentía que podría estar todo el día suspirando y soltar risas tontas si no se concentraba lo suficiente, ¿Del porque? Porque en su mente solo unos ojos color zafiros se pintaban y le hacía sentir... sentir... ¿Cómo le hacían sentir? Bueno, no podía decirlo, porque habían muchas sensaciones allí entre mezcladas haciendo algunos estragos aquí y allá... Sus ojos se posaron en la figura de su amante, escuchándole atentamente -¿Quieres conocer mi zona de trabajo?- Pregunto algo sorprendido, luego sonrió, de forma cálida -De Acuerdo, que quieras conocerlo me hace feliz... ¿Tendremos niñeras?- hizo una especie de puchero al decir aquello, porque así no podría disfrutar del todo a su pequeño y adorable amante. Un jadeo escapo de sus labios al sentir aquella lengua caliente recorrer su oreja, cerrando un ojo, escuchando la voz encantadora de su amante. -Estaré atento al 100 por ciento- comento, riendo entre dientes, mientras se levantaba algo cansado, deseaba seguir en la cama, pero tenían cosas que hacer y no quería meter a Hibari en problemas.

Estuvo durante algunos minutos bajo el chorro de agua caliente, disfrutando del calor de este y como sus músculos se destensaban un poco más, estaba realmente relajado, había descansado como hacía tiempo no lo hacía y tenía una compañía única, lo único malo de aquella ducha, es que perdía el dulce aroma de su amante que había quedado impregnado por lo que minutos atrás habían echo, bufo, bueno, era algo que no podía evitar, al terminar, tomo una toalla y se enredo en ella, saliendo de aquel lugar, suspirando satisfecho. Hizo una pregunta un tanto obvia, puesto que era cierto, asintió, mirando por unos instantes aquella bata estilo japones al parecer, miro al menor irse, en todo momento, sus orbes le siguieron hasta que la puerta se cerro, bufo suavemente, para después tomar la toalla de sus hombros y empezar a secar sus cabellos rubios húmedos, la verdad no supo que tanto tiempo se perdió en sus pensamientos, pero cuando se dio cuenta, la puerta del baño se abrió, parpadeo algunas veces, abriendo la boca ligeramente y sintiendo sus mejillas sonrojarse al ver aquel espectáculo que el menor le otorgaba. .. ¿Estaba jugando de nuevo? Porque si era así, no tardaría en brincarle encima -"Tranquilízate Dino, respira y piensa frió... ¡Frió!"- una voz chillo en su interior, haciendo caso de este, no quería tener problemas por sus instintos salvajes, tardo algunos segundos en reaccionar al escuchar la voz de su amante, puesto que estaba perdido, jadeo al momento que sus piernas empezaban a moverse lentamente hasta acercarse al menor, sin darse cuenta ya se encontraba sentado junto a Hibari, se encontraba hipnotizado por la hermosura que el menor desbordaba.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Mar Ene 03, 2012 2:21 am

Claro, sería entretenido verle trabajar, no era por la sangre a pesar de sus intenciones como vampiro era por el hecho de aprender un poco más sobre lo complicado que solía ser estar bajo tanta presión, ser médico llevaba muchas cosas de por medio, sabía que tenían que siempre estar alerta y eso ayudaba mucho en los reflejos, quizá eso no aplicaba en el rubio, ya que la primera vez que le vio este tropezó con varias cosas, y si no fuera por aquella torpeza no estarían ahí, el hecho de tener a tantos guardias no era su intención pero tenían que proteger al dueño de aquel gran imperio, muchas vecen, intentó escapar pero siempre le atrapar tarde o temprano ellos siempre daban con su paradero, era bastante molesto si quería un poco de privacidad, por ello había adquirido aquel departamento en la ciudad, en el cual nadie sospecharía que ahí habitaba un monarca, claro que tenía bastantes enemigos que deseaban finalizar con su vida y sin dudad estaban muy bien informados, pero aquel sitio estaba muy bien resguardado. El baño fue rápido pero pensó lo necesario, además quería disfrutar más tiempo al lado del rubio, quería que le robara nuevamente uno que otro suspiro, una caricia, quizá un beso, pero tenía que controlar aquellas hormonas que parecían hervir cada vez que el espacio entre ambos se cortaba, el sentir aquel cuerpo rodeándolo, era el detonador de aquel placer que comenzaba a arder en su piel, vaya ¿Qué pasaría si llegaran más allá?, no tenían que controlarse y esperar hasta la noche de bodas, además tenían muchas cosas que hace, no era momento en pensar en esa clase de cosas.

Al salir no pudo evitar sorprenderse ante el cuerpo aún húmedo de su amante, aquellos finos rayos dorados pegados a su cuello, las finas gotas dejando suaves caricias a lo largo de su piel, Hibari afiló la mirada y evitó tener contacto con aquella sensual escena enfocándose en lo suyo, no tenía problema si provocaba un poco más al médico, ya que esa era una costumbre, y bueno ambos eran chicos ¿Cierto? Y aunque ya le hubiese visto desnudo y le apenara, no estaban haciendo algo indebido según el pelinegro. Llevó sus húmedos cabellos hacia atrás, viéndole de reojo con aquel dulce y tierno sonrojo que solo ver al rubio en esas condiciones podía lograr, su marcada musculatura aquel porte varonil aquel aroma tan masculino que desbordaba a pesar de la ducha, por ello prefería enfocarse en secar su cuerpo por lo menos hasta que el otro estuviese a su lado.

Una vez a su lado le observó fijamente mientras se acomodaba en la cama sentándose de rodillas sobre esta tomando la toalla que el rubio tenía y comenzó a secar aquellas finas hebras doradas, su faz permaneció serena, y aunque el rojizo prevalecía-Es fácil lo que tendremos que hacer, es una “pequeña fiesta” que habrá en honor a nuestro compromiso, a lo largo de la noche tendrás que sacar a bailar a algunas de las invitadas, solo a las que yo te indique y obviamente me concederás la primera pieza-suspiró profundamente.-no te dejes llevar por los encantos de aquellas chicas, muchas de ellas solo intentarán sacarte información innecesaria y que nos pueden causar muchos líos-dejó un momento de secarle mientras dejaba ambas manos en las mejillas del mayor-muchos chicos también querrán bailar a mi lado, espero que comprendas eso-dejó un beso sobre los labios del rubio quedándose cerca por unos instantes-Ambos llevaremos un antifaz, nadie va a saber quien eres y mucho menos quien soy, así que no dejes que absolutamente nadie intente quitártelo-advirtió algo temeroso, solo esperaba que aquella noche no fuera su final, besó su frente mientras le estrechaba sutilmente-
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Mar Ene 03, 2012 11:18 pm

Estaba bastante ilusionado con que el menor conociera su lugar de trabajo, que aunque era una clínica pequeña era bastante útil, puesto que el era alguien que podía ayudar a las personas, y era mucho más hábil en el habito laborar -y en peleas- cosa que todos se daban cuenta, algunas veces el olor a sangre le quitara la concentración-más cuando estaba sediento- pero nunca dejo que algo así lo desanimara, que lo sedujera y perdiera a su paciente, porque salvar alguna vida era mejor. Tampoco se dejaba intimidar por el olor de la sangre, muerte y medicamentos del hospital al que asistía de vez en cuando. El que Hibari quisiera conocer donde trabajaba, quería decir que el menor quería saber más de el y eso significaba que quería estar con el, quería de alguna forma profundizar mucho más aquella relación que ambos tenían, una relación extraña y más extraña por las circunstancias en las que se conocieron. Escucho y observo como aquella puerta se cerraba con el chico dentro, suspiro suavemente, observando la estancia y mirando aquella bata japonesa, la tomo entre sus dedos y la acarició y le dio su tiempo de observación, era bastante linda y al parecer cara. Bufo, el nunca gusto de ese tipo de cosas caras, pero bueno, si era porque el otro se lo daba, no podía hacer nada, dio un salto de sorpresa cuando el otro se adentro a la habitación ¿Que? ¿Cuanto tiempo se habría perdido en sus pensamientos? Olvido como respirara al ver como esa bata caía de forma traviesa acariciando sus piernas, -"Deseo ser la toalla"- fue un pensamiento fugaz que no tardo en reprimir, se odiaba por no poder tener tranquilas sus hormonas, algunas veces era peor que un adolescente.

Sus ojos no se despegaron en ninguno momento de ese cuerpo pequeño y frágil, bastante cautivador, de aquellos cabellos negros que se pegaban a su frente y cuello, de esa piel, de ese sonrojo adorable en sus mejillas pálidas, de esos pequeños y apenas visibles puntos rojos que se tornaban morados con el paso del tiempo, cosa que le hizo sonreír internamente, apenas llego a la cama, tomo asiento, dejándose hacer, ¿Que más podía hacer? Estaba totalmente hipnotizado por el otro. Lanzo una especie de ronroneo cuando empezó a secarle el cabello con suavidad y entonces fue que escucho cada una de las palabras ajenas. Hizo varios tipos de caras ante cada palabra -No me importa lo de sacarte a bailar primero a ti... ¿Pero tengo que hacerlo con las damas? Yo solo quiero estar contigo- sabía que debía sonar como un niño caprichoso, pero no importaba, su cuerpo se movió quedando frente a frente a su pequeño amante, sonrió de medio lado -Nunca me dejaría llevar por otros encantos que no fueran los tuyos, y no te preocupes, se lidiar con ese tipo de cosas- murmuro, sintiendo aquellas manos sobre sus mejillas, soltó un suspiro sin darse cuenta. -Lo comprendo... Pero aun así sentiré celos- mascullo, haciendo un puchero infantil, su cuerpo se erizo al sentir aquel pequeño beso y sus manos grandes y cálidas acunaron las pequeñas de Hibari, dando pequeñas caricias sobre estas, una de sus manos bajo de forma lenta rodeando la cintura de su prometido y lo acerco a su cuerpo -No dejare que nadie toque lo que a Hibari pertenece... Y como yo te pertenezco, mantendré vigilado todo par de manos que se Nos acerquen- dijo, marcando la palabra "Nos" puesto que no permitiría que nadie más tocara a su pequeño amante más de lo necesario, y así fuera, tenía uno que otro az bajo su manga, sonrió de medio lado, antes de besar las mejillas y los labios del de cabellos oscuros -Te amo- murmuro sobre sus labios, pasando lentamente su lengua por allí, antes de separarse lentamente, pasando su mano por sus cabellos semi secos, desviando la mirada -Lo siento... pero si seguimos así no podre controlarme- expreso, sonrojándose levemente.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Vie Ene 06, 2012 3:39 am

Le resultó adorable cada una de las palabras del rubio, sonrió solo para su hermoso amante mientras se quejaba por lo que harían, aquel berrinche logró que una risilla escapara de sus labios, ¿Acaso él también estaba celoso?, continuó con infantiles caricias, permitiendo que el mayor continuara tocando libremente su cuerpo, amaba tener aquellas grandes y cálidas manos sobre su piel, sentir aquellas pequeñas descargas que provocaba cada toque, sin duda nadie a lo largo de su vida había logrado lo que el rubio logró solo en unos instante, frotó su mejilla con la contraria como si se tratara de un pequeño felino buscando la atención de su amo, bueno lo sería dentro de poco si contraían matrimonio, aunque aquel rubio ya era dueño de algo más, algo más profundo y que no cualquiera conseguiría fácilmente. Consiguió ganar su corazón y parte de su alma, pero para sellar aquel pacto solo era necesario algo más, que ambos cuerpos se hicieran uno, tal como la sensación de aquella mañana-Solo será un momento, no necesitamos más-Hibari rodeo grácilmente el cuello de su amante recargando su frente sobre la contraria mientras tomaba asiento en el regazo del mayor-Simplemente desean conocer al príncipe que robó el corazón de su cruel monarca-dijo susurrando sobre los rosados labios contrarios los cuales no dudó en tomarlos lentamente, delicado introdujo su lengua en la boca contraria iniciando así un profundo beso, al igual que un adolescente las hormonas comenzaban a hervir, no, tenía que controlar aquello si no quería que algo más sucediera, nuevamente ambos cuerpos desnudos estaban en contacto por lo que si los roces salían de control llegarían a algo más ese mismo día…se detuvo dejando un corto y casto beso en la suave mejilla del ojimiel-No dejaré que nadie más te toque…-llevó sus labios al largo cuello primero dejando húmedos besos sobre este. Si, tenía que dejarle en claro que nadie más tendría derecho a tocar más de la cuenta a su príncipe-No permitas que ningún hombre te interrogue ¿entendiste?- Delineando con su lengua el rastro de aquel enorme tatuaje se separó dejando que su respiración acariciara el rastro de hiel-Algún día te marcaré y no podrás escapar de mi-dijo serio y bastante posesivo, sin embargo se reía de si mismo, la noche anterior él mismo era el que escapaba de aquel chico. Sus finos dedos se enredaron entre los hilos dorados dejando leves mimos a su amante-Una vez que nos vayamos de aquí tendremos que controlarnos un poco más ya que no habrá nadie que nos detenga en cuanto a…ya sabes...-ladeó el rostro sumamente sonrojado, apenado por las cosas que estaba pensando y seguro el rubio ya había olvidado. Se recostó un poco más para que ambos cayesen sobre la mullida cama y así descansar su cabeza sobre el pecho contrario frotando apenas su carmesí mejilla-No tengo el más mínimo interés por ir a aquella fiesta-cerró sus ojos acomodándose sobre el incitante cuerpo del médico-Unos minutos más, solo un poco-intentó dejar a un lado toda la fricción que acobijaba a ambos cuerpos ya que si pensaba de más algo muy natural podría ocurrir.-Dino, ¿alguna vez tuviste a alguien más?-la respuesta era obvia, sin embargo aquella duda continuaba en su mente, ya que algo le había quedado muy claro la noche anterior...aquellas caricias que le fueron brindadas antes de dormir no eran las que un desconocido le daría, en aquella muestra de afecto había algo más, algo que no le pertenecía. Sabía además que la respuesta que el rubio le daría sería un tanto dolorosa, pero el tiempo siempre realizaba su trabajo a la perfección, haciendo que los corazones sanarán y que algunos buenos recuerdos perduraran, sin embargo su vida en el paraíso tuvo lugar muchos años atrás por lo que recordar al antiguo ser amado resultaba en vano, pero su amante era mucho menor que él...no debió de preguntar pero tenía que aprender mucho más de él y aunque no pudiera superar nunca al antiguo amor de Cavallone ya que dicen que el primer amor nunca se olvida, haría lo posible por hacerle feliz y amarle al igual que el mayor profesaba.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Vie Ene 06, 2012 6:23 pm

No pudo evitar comportarse de una forma ligeramente infantil, es decir, no era su culpa ser un tanto celoso y un poco posesivo, porque siendo sincero, tenía miedo de que Hibari se fijara en otra persona que no fuera el, o que alguien se atreviera a sobrepasarse con su querido niño, porque no lo iba a soportar, si bien tenía buen control en ese tipo de situaciones, para otras cosas tenía limitado control, como por ejemplo, que se metieran con lo que le pertenecía. Sus manos se empezaron a mover por aquel cuerpo pequeño y frágil, disfrutando de la suavidad de la piel al igual que el aroma dulce que esta despedía, gustaba de tocarla, acariciarla, pero más gustaba de tener ese cuerpo cubierto por sus manos, protegerlo y darle seguridad, una risa entre dientes, ligeramente divertida abandono sus labios al sentir el contacto de ambas mejillas rozarse, su pequeño amante le recordaba un gato mimoso, que deseaba que le acariciara y no dudo en hacerlo, beso su mejilla y sus manos se detuvieron en la cintura del menor, acariciando con ambos pulgares esa zona, de forma cuidadosa, tierna. Deseaba estar en todo momento con Hibari, no importaba que perdiera con ello, no le importaba perder sus manos, sus piernas, perder su trabajo, su inmortalidad, con tal de estar junto a ese ser amado, daría y haría cualquier cosa que le digiera hacer. Porque Hibari, ya era el dueño de su corazón y alma aunque este no se hubiera dado cuenta... De forma casi hipnotizada, sus orbes le siguieron lentamente, sintió un escalofrió nacer desde sus piernas y acabar en su nuca cuando el de cabellos oscuros se sentó en su regazo. Parpadeo sonrojado, sintiendo ambas frentes juntas, suspiro como cualquier chico enamorado -¿Cruel? Yo no pienso que Hibari sea cruel, yo pienso que Mi pequeño Hibari, es alguien adorable, tierno y de un corazón cálido, así es como yo te veo- Murmuro, antes de recibir gustoso aquellos labios, ¡Oh! ¡Como amaba esos labios tan dulces! lanzo un gruñido placentero cuando aquella lengua traviesa se abrió paso, la recibió gustoso, mientras se enredaba en ella, incitándola a jugar, haciendo un esfuerzo para controlar sus hormonas, no podía tomar todavía a Hibari, en primera, no era el momento, estaba "apurados" en segundo, no deseaba que el menor se sintiera presionado, el lo esperaría el tiempo necesario. De forma lenta, dejo ir aquellos dulces labios, recibiendo mimos por parte de su prometido, se sintió querido en ese momento, tan relajado, le sorprendió un poco las palabras del chico, eso sonó posesivo y le gusto, sonrió de medio lado, moviendo su cuello un poco, dejando que roncos jadeos y gruñidos abandonaran sus labios, mientras sus manos se paseaban por su cintura y sus muslos acariciando a placer con cuidado, -Entendido, no dejare que nadie saque información- respondió casi en un suave ronroneo, temblando gustoso cuando aquella lengua traviesa recorría su cuerpo ¡con un demonio! ¡No era de piedra! -No quiero escapar ahora- dijo, susurrando, besando su cuello y pecho con cuidado, no quería acabar haciendo algo que el menor le molestara o acabar en alguna situación donde el otro se arrepintiera. Sonrió ligeramente encantado ante aquel sonrojo en aquella piel blanca -Tratare de controlarme- dijo de forma juguetona. De un momento a otro ya se encontraban sobre la mullida cama de nuevo, era como si esta quisiera que ambos amantes se quedaran, dejo que Hibari se recostara en su pecho, sus dedos se enredaron en las hebras negras, miro como subía y sonrío de forma dulce, sus manos rodearon aquel cuerpo con sutileza y con amabilidad, dándole cobijo y protección, sus manos no dejaron de acariciar en ningún momento sus cabellos negros, besando su cabeza con dulzura, pero todo esas caricias se detuvieron al escuchar esa pregunta. Separo un poco su cabeza de esos cabellos, su cuerpo ahora estaba tenso, como si eso hubiera despertado algo dentro de el, algo doloroso y triste, miro el techo, como si allí encontrara la respuesta, sus labios se movieron, no haciendo unas muecas deformas hasta que esta se estiro en una al parecer sonrisa triste, sus orbes color ámbar ahora estaban ligeramente oscurecidas por la tristeza -Si, tuve alguien más hace tiempo- dijo en un tono algo melancólico, aferro más aquel cuerpo contra el suyo, ahora con un miedo ligeramente palpable, miro al menor y tomo sus mejillas, acercándolo hasta sus labios, besando con ternura. -Pero... Ya no esta... no más- sonrió un poco más, con tristeza y dándose ánimos -Ahora tu eres mi mundo... sin ti, esta vez me quebraría, Hibari, sin ti, yo no soy nada-
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Dom Ene 08, 2012 3:46 am

El pelinegro sonrió mientras su piel se erizaba ante el simple toque contrario-muchos piensan que soy un cruel tirano, un monstruo que solo espera a que alguno de los más respetados miembros del consejo muera para que me encargue de destruir este hermoso reino-su mirada rápidamente se enfocó en las grande manos contrarias, en ese momento su instinto gritaba por que elevara las caderas y le diera más espacio, pero necesitaba autocontrol, estaban teniendo una charla importante para que todo saliera bien esa noche, pero…ahh…moría por aquellos dedos haciendo presión en puntos específicos, aquellos que causaban pequeñas descargas en todo su cuerpo- Otra de las reglas es que no debes de aceptar ningún tipo de bebida que te ofrezcan…-Amaba lo apasionado que se mostraba ante cada orden que le daba y no solo eso si no el gran interés por hacer que todo marchara a la perfección. Fue ahí que se dio cuenta que aquel torpe rubio jamás jugaría con él(o eso era lo que esperaba y en lo que confiaría ciegamente )una extraña punzada se hizo presente en lo que muchos decían corazón, pero ¿Qué abra sido aquello?, culpa quizá, aun tenía que aprender mucho sobre los sentimientos que normalmente un humano podía llegar a sentir, más bien un chico normal, uno que sabía lo cruda que podía llegar a ser la vida y que el rubio seguro sabía. Permaneció unos instantes quieto, deleitándose con cada roce que le era proporcionado, quería más, mucho más debía parar pero no se atrevería a decir nada por que realmente lo disfrutaba-Dino, prefiero que estés todo el tiempo a mi lado-Al diablo con la caballerosidad, no quería que nadie más estuviese al lado de su prometido, pero obviamente no diría nunca aquello, así que aquella noche haría lo posible por tenerle apartado de todos, esperaba que no pensara mal, solo quería tener toda aquella atención y amabilidad para él solo, era un chico egoísta. El ojizafiro mantenía sus deditos jugueteando con cada línea que mercaba el brazo del mayor, no comprendía como podían hacer aquellas marcas, ¿habrán sido dolorosas?, bueno por lo menos la marca que se encontraba en su propia espalda lo había sido…

No, no quería aquello, había sido un error haber hecho ese comentario, pero realmente tenía que hacerlo, él también había amado y había perdido a esa persona, no por el hecho de que estuviese muerto pero debido a su condena nunca más le volvería a ver.-Dino-dijo dejando un casto beso sobre los dulces labios de su príncipe, lo estrecho cuidadosamente ocultando su rostro entre el cuello del mayor, se había arrepentido, no sabía que hacer, quería alejar toda aquella tristeza que ahora lo invadía, deseaba desaparecer todo aquel recuerdo triste-lo lamento-Sus delicados dedos acariciaban las hermosas hebras de oro de su amante intentando que este se calmara, por ahora no le diría mucho acerca de su pasado, no quería que tomara todo lo que ahora le sucedía a mal. Sintió como su pecho nuevamente se aceleraba era una extraña batalla dentro de su pecho, abrió con sorpresa sus orbes aferrándose al cuerpo de su amante como si su vida dependiese de ello, expresarse abiertamente era difícil, sabía que podría lastimarle por ello, solo esperaba que le pudiese comprender-No te voy a fallar-logró responder mientras dejaba un camino de pequeños besos sobre la mejilla del rubio, con palabras no era bueno, quizá con algunas acciones este pudiese comprender lo que provocaba en su pecho, aquellos hermosos sentimientos que aun le confundían pero de cierta forma llenaban su pecho de dicha. Hibari terminó aquel camino sobre los labios del médico los cuales tomó en un fugaz pero apasionado beso, el cual le robó el aliento de inmediato-Ah..a..co..como dije antes…nadie te va a separar de mi lado Cavallone-señaló agitado clavando su mirada en la contraria, no importaba cuantas veces le había abrazado, tocado, incluso besado, aquel sujeto lograba que la sed de su corazón estuviese satisfecha a pesar de ello no fuese suficiente para Hibari…quería que le embriagara por completo y que le atase, que le hiciera más que un adicto y justamente estaba logrando su cometido.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Lun Ene 09, 2012 9:49 pm

Le miro, como si estuviera hipnotizado, porque aunque quisiera hacerlo, no podía despegar su mirada de aquellos ojos color zafiro, eran como un imán para el -Pues... Me alegra que piensen eso- dijo en un suave murmuro, besando sus mejillas -Porque así te puedo tener solo para mi y nadie más pensara en acercarte a ti- Quizás su comentario pudo sonar algo posesivo, pero era la verdad, así se sentía. Sus manos tuvieron que hacer un esfuerzo por no seguir acariciando aquellas largar y hermosas piernas, seguir subiendo por sus muslos no era una opción, pero... ¡Ah! Dios, era tan difícil no hacerlo, así que opto por poner toda su atención en aquellos labios suculentos. Asintió ante aquel comentario, quería decir que ya sabía cuales eran las reglas de aquellas fiestas, puesto que durante su tiempo que fue el líder de su clan, tuvo que tener mucho cuidado, siempre a la defensiva y solo esa vez, agradecería el hecho de tener ese tipo de experiencias para nada agradables. Sus manos siguieron moviéndose, como si estuvieran reconociendo algún terreno nuevo y lo era, pero tenía cuidado, sabía que no debía ir más allá o terminaría por perder la poca cordura que le quedaba -No me lo tienes que decir dos veces, me quedare a tu lado...- Al diablo, no se iba a despegar del menor en ningún momento, no le prestaría atención a nadie que no fuera Hibari, si llegaba a ser descortés, pues lo sentía mucho. Podía sentir las manos del menor juguetear por su brazo, no le iba a impedir que tocara lo que quisiera, después de todo, le pertenecía completamente al menor y el podía hacer lo que quisiera con su cuerpo y corazón...

Su mirada se perdió en el techo, sintiendo algunas punzadas dolorosas que eran el palpitar de su corazón, suspiro, murmurando, si Hibari quería conocer su pasado, no se lo negaría, Ya lo había dicho ¿Verdad? Le pertenecía por completo al menor, una sonrisa algo triste surco sus labios, al escuchar su nombre y aquel beso que hizo que el dolor disminuyera, sus manos acariciaron la espalda de su amante suavemente, su cabeza se movió -No importa... Si quieres saber, tu pregunta, te responderé- sonrió, aunque su sonrisa fue algo apagada, aun así tenía un toque alegre que le caracterizaba, pudo sentir como el chico se aferraba a su cuerpo y penso que se sentía mal, se sintió culpable, el deseaba hacer la misma pregunta, pero temía, si ese recuerdos dolían, el ver al menor triste lo duplicaría así que decidió no preguntar, total ya tendrían tiempo. Siguió tranquilo, sereno, sorprendiéndose ante aquellas palabras, soltó una risa entre dientes -A que viene eso? ¿Eh?- pregunto sutilmente, mirando lo muy cariñoso que podía llegar a ser su niño -Además, eso te lo tengo que decir yo- murmuro, tomando los labios de Hibari sin chistar, porque amaba su sabor y el como se entregaba en ellos, no dudo en corresponder el beso apasionado buscando su lengua que se enredaron y danzaron, un beso que quitaba el aliento, se separo ligeramente jadeando, pero alegre. -No permitiré que nadie me separe de ti, ni siquiera tu... Soy alguien persistente- dijo, riendo divertido, se sentó en la cama y lo beso una vez más antes de separarse, relamiendo sus labios de forma algo traviesa, Miro el cuerpo de su prometido y bufo -Sabes, me encanta verte desnudo, pero si seguimos así no voy a poder controlarme- dijo, algo avergonzado, pero tenía que ser sincero.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Jue Ene 12, 2012 2:56 am

El pelinegro asentía de vez en cuando sin dejar de reposar sobre el pecho de su amante, sus orbes permanecían cerradas, muchas veces era mejor dejar aquellos temas tras eh intentar olvidarlos, aquellas experiencias tan dolorosas que habían tenido a lo largo de sus vidas lo único que lograron era hacerlos más fuertes, así en esta nueva oportunidad darían todo para proteger al ser amado y que no sufrieran el mismo destino que en la relación pasada o eso era lo que el menor pretendía. Pronto una punzada se hizo presente sobre su espalda, frunció el ceño intentando mantener la calma y que el rubio no se percatara de lo que le sucedía, ¿Por qué ahora?, ese maldito, como odiaba tener que lidiar con ello cada vez que se hacía más fuerte. Ocultó su tímido rostro entre el cuello del mayor intentando responder de forma calmada-Cavallone, espero que cumplas todo lo que has dicho hasta ahora-El dolor había pasado por ahora, tenía que hacer que el rubio dejara antes la habitación pero nuevamente era sorprendido por un dulce beso. Sus afilados zafiros se abrieron repentinamente, por un momento la falta de pudor que le invadía momentos atrás había desaparecido, el estar de esa forma con el rubio era una escena que no tenía pensado que alguna vez sucediera, lentamente se fue deslizando hasta encontrar un poco de aquella sabana para cubrirse. Sin decir palabra alguna se puso de pie, sus mejillas ardían y su palpitar volvía a parecer caballo desbocado. ¿Qué importaba ahora?, ya le había visto además ambos eran chicos, no era algo que el médico no haya visto anteriormente…tch… contrólate esas personas solo eran pacientes, no había por que perder la calma. Al estar a una distancia considerable dejó caer la sábana haciendo que esta acariciara por completo su piel, es verdad, estar frente a aquella persona especial mostrando todos sus “atributos” hacía que la piel se le erizara, era como un extraño hormigueo recorriendo traviesamente cada parte de su piel, tuvo que guardar la calma ya que de todas formas en unos momentos más tendrían que estar cubiertos para volver con las labores reales.

Se adelantó al médico tomando aquel negro kimono entre sus manos extendiéndolo, habían hecho las cosas como quería, amaba la perfección ante todo, más bien a sus caprichos. Se puso aquella prenda sin problema, era bastante cómoda para andar libremente en aquel enorme castillo, tan solo esperaba que no le incomodara al mayor. Tomó las ropas contrarias llevándolas ante el ojimiel ladeando la cabeza al dirigirle la palabra-Espero que sean de tu agrado, si necesitas otra clase de ropa solo dímelo, de una u otra forma pronto llegará un cargamento con ropas hechas a tu medida, esto es temporal-extendió la mano para ayudarlo a ponerse de pie, solo esperaba que se diera prisa,” espera un poco más Kyoya…solo un poco más”-Vamos, que no te…tenemos mucho..ti..tiempo..-gruñó mientras daba pequeños pasos hacia atrás, sus manos temblaban ligeramente, “todo estaba bien, no había por que preocuparse, solo era un dolor temporal”-Si…no bajas rápido…m..mi mayordomo se molestará…-apretó la mandíbula llevando una de sus manos sobre su propio hombro “sal de aquí…”
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Jue Ene 12, 2012 9:09 pm

Si bien su corazón de vez en cuando daba pequeños golpes en su pecho de forma dolorosa, eran pasables, no dolían tanto como antes, porque ahora, tenía una nueva razón por la cual latir, ahora latían por su pequeño amante, por Hibari. Los recuerdos pasados dolían y llenaban su mente y pecho de sentimientos felices pero melancólicos, esperaba que con la compañía de su ahora prometido, eso quedara atrás y cuando vinieran a su mente, solo una sonrisa agradable pintara sus labios, decir que esas experiencias solo causaban sufrimiento sería una gran mentira, porque también ayudaban hacer a las personas mucho más fuertes y a la vez vulnerables, porque si perdían otra persona más, lo más seguro es que no lo soportarían -como por ejemplo el- sus manos se movían por todo el cuerpo de su amante, de forma suave y delicada, tierna, sin malicia -por el momento- sonriendo de forma tierna, una sonrisa que se había moldeado solo para su prometido y que no le dedicaría a nadie más -Lo cumpliré... Lo juro- dijo de forma animada, poco a poco se fue levantando, dando un último beso en aquellos labios, sonriendo de forma algo divertida, al ver como las mejillas ajenas tomaban un dulce color cereza, bastante agradable, cosa que le gusto, y más al saber que le entraba la verguenza después de estar así durante un rato, su pequeño era algo extraño, pero no por eso menos adorable. Observo como tomaba la sabana y se cubría su cuerpo y el se levanto, solo con la toalla, estirándose, mirando de vez en cuando de reojo a su amante. Un gruñido de molestia abandono sus labios al ver como esa sabana caía acariciando toda aquella piel a su paso y se dio cuenta de que empezaba a ser irracional, ponerse celoso de un objeto inanimado no era algo que se pudiera considerar bueno y Sano ¿verdad?

Tomo la Yukata negra y se lo con cuidado, tardando algunos minutos para acomodarlo, puesto que era algo nuevo con esas cosas, el era italiano y no tenía mucha experiencia, cuando termino, se miro a un espejo que andaba por allí y se dio cuenta de que le quedaba bien, parpadeo y sonrió satisfecho -Esta esta bien... creo que me favorece ¿No lo crees? ¿Hibari?- pregunto suavemente al mirarlo, pudo notar un pequeño temblor en su cuerpo y fue cuando se preocupo, se acerco a el, con paso lento y cuidadoso, temiendo que pasara algo grave, y al mismo tiempo, empezaba a preocuparse, si no se calmaba entraría en pánico y podría ayudarle. -¿Hibari? ¿Que pasa? ¿Te sientes mal? ¿Te duele algo?- sus ojos brillaron preocupado, ahora estaba por entrar en pánico se acerco un poco más y alargo sus mano, acariciando con las yemas de sus dedos aquella mejilla que ahora estaba fría, algo andaba mal, frunció el ceño no muy contento, acercándose más, no importaba si era peligroso, su pequeña ave lo necesitaba y no se iba a echar para atrás.
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Dom Ene 15, 2012 1:07 am

¿Que debería hacer?, en serio quería verle, poder observar un poco más aquel atlético cuerpo antes de que este estuviese cubierto, le vio de reojo sin poder que aquel dulce color se esfumara, sonrió en sus adentros, parecía un chico pequeño intentando vestirse solo, adorable, tierno, eso era lo que podía descubrir en su amante, pero, agh ese mayordomo había tenido razón, sus predicaciones siempre aceraban en ese tema, aun tenían cosas que hacer, después de la fiesta podrían ir a un sitio más privado y quizá podría volver a tocar aquella fina piel, suponía que sería una noche a lo que muchos podían llamar magnífica, todo estaría repleto de la crema y nata de la sociedad, además de que el salón principal estaría inundado de hermosos trajes que portarían sus invitados, una mascarada como bien dirían aquellos que gozaban de lujos y riquezas, hermosa música de alas y por supuesto bebida al por mayor. Era una de las ventajas de que la fiesta de compromiso tuviera aquel tema, ambos rostros estarían cubiertos, y que a pesar de que fuera difícil reconocerle entre tanta multitud…aquellos dorados cabellos y esa cálida mirada…no podría confundirla con la de nadie jamás, prefería perderse en aquella clase de pensamientos a continuar observándole, ya que podría correr nuevamente a su lado y retenerle en aquella habitación durante todo el día.

Aquello no duró mucho tiempo, ¿por qué no podían durar aquellos momentos un poco más? llevó ambas manos a sus hombros tomando entre sus dedos aquella fina tela que cubría su cuerpo, la apretó con fuerza, agachando la cabeza para que sus cabellos cubrieran su mirada, -Estoy bien, co…como te digo será mejor que te adelantes, no queremos te…tener problemas, je…seguro mi mayordomo se preguntará que hicimos todo este tiempo…-El dolor incrementaba mientras el pelinegro se estremecía, era como si un ardiente fuego quemara por completo su piel, pero su serena expresión continuaba, o más bien intentaba que esta no desapareciera de su rostro a pesar de que por su rostro finas gotas se deslizaran. Pensaba que solo seria un pequeño dolor pero se equivocaba, necesitaba que su mayordomo estuviese su lado además que tenia que asegurarse de que Dino estuviera fuera de la habitación, no quería exponerlo a aquello, a pesar de que estuvieran comprometidos no quería exhibir aquel lastimero espectáculo, no quería que viera que tan débil podía llegar a ser -por favor lla...llama a mi ma...mayordomo..-el chico temblaba intentando que este no continuara tocándolo, sabía que si continuaba terminaría por sucumbir, tenía que estar muy bien, tenía que aguantar-No te preocupes…estar…estaré bien..-intentó controlar su respiración, quizá así pasaría el dolor, ese tipo se había vuelto más fuerte en tan poco tiempo, recordó que unos días atrás el dolor había aparecido con la misma magnitud, pero obviamente no moriría por ello, solo un simple dolor, había recibido peores golpes a lo largo de su vida-Dino..s..si de verdad…quieres ayudarme…apresurate…y ve por él..-No podía permitir que eso continuara, debería hablar con ese sujeto para que le dejara de herir de esa forma…encadenar su poder…por un poco más…solo un poco…
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Dino Cavallone el Lun Ene 16, 2012 10:34 pm

Miro ambas batas y en ese momento se quejo de que existiera la ropa, porque si no fuera por esos pedazos de tela, de seguro en estaría aun admirando el hermoso cuerpo de su prometido, aunque si le veía el otro lado de la moneda, todos podrían ver aquel cuerpo que le pertenecía y no deseaba compartir esa vista con nadie más, porque era solamente y absolutamente suyo, de nadie más y no pensaba dejar que nadie ni nada le pusiera un solo dedo o un pelo encima, para eso, tendría que pasar sobre su cadáver. Ahora estaba algo ansioso, quería dejar ese gran lugar e ir a un sitió más privado, un poco más intimo para ambos, así podría abrazarlo, besarle y tocarle todo lo que quisiera y tal vez, solo tal vez llegar a un poco más y siendo sincero, no le fascinaba mucho la idea de ir a una fiesta de gala, donde tenía que tener todo tipo de modales, sonreír por horas de forma falsa y cansada, sobre todo para sus mejillas y ser lo más servicial y amable que pudiese, aunque no conociera aquellas personas, también soportar -si bien era hermosa- la música, los olores agradables pero a la vez pesados y tantas cosas más que hacían que se sintiera incomodo, pero que más daba, si era por Hibari, iría hasta el mismo infierno, solo por verle sonreír o recibir un beso de aquellos exquisitos labios...

Pero todo pensamiento positivo desapareció en el instante en que miro como el menor empezaba a comportarse extraño, sintió como algo dentro de el se activaba y la preocupación inundo cada poro de su cuerpo, se altero un poco ¿Que le pasaba? ¿Se sentía mal? ¿Le dolía algo? Frunció el ceño, posando una mano en sus cabellos oscuros -¿Que baje? No puedo dejarte... Hibari... ¿Que te pasa?- su voz salió suave y lenta, no quería que pasara algo más grave, en esos momentos, se olvido de todo lo que sabía de medicina, ahora, solo era una persona más asustada por perder a un ser querido, de no saber que le pasaba, de no poder ayudarle, sus ojos se abrieron de golpe, cuando noto como pequeñas gotas de sudor recorrían su cuerpo, su cuello, su rostro, algo le dolía y mucho ¿Que debía hacer? Lo miro retroceder y le dolió un poco su rechazo -M...¿Mayordomo?- tardo algunos minutos en procesar todo, pero al hacerlo, trago en seco y asintió, con paso más torpe de lo normal, salió del cuarto y corrió, buscando aquel hombre mayor que había visto antes, paso por los largos pasillos, llamando la atención de todo aquel que le viera, porque por supuesto, nadie, a excepción de unos guardias y el mencionado Mayordomo lo conocían, se empezaba a desesperar, hasta que después de unos minutos que fueron eternos para el rubio, le encontró, sin cuidado le tomo del brazo -¡Ra... rápido! ¡Hi..Hibari le necesita!- chillo, sin darle tiempo al otro del que procesara todo y lo arrastro literalmente hasta la habitación, agitado, sintiendo su corazón en la garganta y escuchando los desembocados sonidos de su pecho, trago en seco abriendo la puerta y metiendo al hombre mayor, esperando que hiciera algo...
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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

Mensaje por Kyoya Hibari el Jue Ene 19, 2012 11:08 pm

-Di…Dino…n..no puedo más!- Hibari clavó sus afiladas uñas en su tersa piel, estaba siendo muy débil, “ya no me mires, no quiero que sufras por mi culpa” pensaba con desesperación ante el hecho de que su amante se percataría que no era el indicado para regir una nación tan grande, temía que se alejara de él, pero cierto alivio apareció cuando corrió por ayuda, solo tendría que esperar a que le diesen una pequeña ayuda. El mayordomo se quedó atónito en un principio, su amo estaba sufriendo nuevamente-Claro joven- Mencionó una vez que cayó en cuenta de lo que sucedía, siguió al rubio casi a la par, bueno el otro era más joven por lo que seguirle el paso era un tanto complicado, a pesar de ello no tuvo problema alguno en llegar al mismo tiempo, abrió rápidamente la puerta observando al soberano aun tocando su espalda, pronto aquella blanca tela comenzaba a teñirse de escarlata-Será mejor que espere aquí mismo joven-se dirigió intentando conservar la calma y que el rubio no se preocupara más de lo que ya estaba, tendría que hablar con su pequeño Rey, tenía que dejarle en claro al próximo soberano cual era su condición, sabía que ambos eran aquella criatura a la que llamaban inmortal, sin embargo la vida de su amo no era nada segura-Le recomiendo que conserve la calma amo, todo saldrá bien-se refirió al rubio haciendo que este se quedara fuera de la habitación cerrando una vez dentro con llave, en un futuro cuando tuviese tiempo y aquel chico estuviese a solas le explicaría a detalle lo que estaba sucediendo. Una vez al lado del menor descubrió la ensangrentada espalda, aquella marca había desaparecido mucho más, dejando a la vista aquellas negras alas, acaricio los cabellos de aquel que siempre consideró como hijo-Tranquilo mi señor, ya pasará.

-Las mejillas del ojizafiro se encontraban completamente húmedas, además de que aquellos ojos parecían perdidos, como si aquel brillo se hubiera esfumado de un momento para otro, quería gritar y romper todo lo que había su paso para calmar su dolor, pero sabía que debía controlarse, que si perdía el control aquellas horribles alas aparecerían completamente, soltaba profundos y pesados suspiros-Señor…recuerde que su prometido le espera...tiene que ser más fuerte ahora-Se levantó en busca de un par de ungüentos que habían cerca de una cómoda-Señor sabe que esto puede doler, pero solo durara unos segundos-el mayordomo quitó uno de sus guantes, chasqueó sus dedos haciendo que una azulina luz apareciese, tomó un poco de aquellos ungüentos poniéndolos sobre la escarlata marca, Hibari no pudo evitar soltar un agudo grito de dolor, aquello quemaba su piel sin embargo las heridas cerraban, haciendo que no quedase marca a su paso. Aquel procedimiento duró unos cuantos minutos, pero habían parecido horas para el monarca, temblaba, y las lagrimas caían sin que él se percatara-Listo, ahora dejaré pasar a su prometido, no quiero que se preocupe más- Sacó su pañuelo para limpiar los restos de la cura incorporándose pero no sin antes musitar-Ese chico…si que se encuentra enamorado de usted, espero que no solo sea un juego como los otros-El pelinegro suspiraba, sin soltar aun sus hombros con fuerza, asintió cerrando sus orbes, sabía que lo amaba…y correspondía completamente a aquel sentimiento.

-Señor, ya puede pasar-salió el mayordomo aun limpiando las ensangrentadas manos, pero una vez que le tuvo a la par-Lo que le dije va muy en serio, cuidele mucho joven, si él se entera que no es más que un simple lacayo y mata a mi pequeño...juro que yo seré el que le de muerte Cavallone-Al terminar volvió a retomar su camino, después de todo aquel niño había siempre estado bajo su cuidado, Kyoya había pasado a ser su propio hijo.

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Re: Y... Primer Encuentro ¿Casualidad o Destino?

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